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Mystic Braves en Madrid: los sesenta en perfecta forma

 

 

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Mystic Braves en Fun House

 

14 de diciembre de 2016. El pasado miércoles la Sala Fun House colgó el cartel de entradas agotadas para el concierto de los Mystic Braves, banda californiana entre la psicodelia, el garaje y surf sesenteros, que llegan a Madrid en su gira europea, tras su actuación en el Purple Weekend. Servidora tuvo la suerte de hacerse con una de ellas para confirmar que sí, que nos hallamos ante una de esas joyas underground que sólo afloran gracias a la melomanía y entrega de sellos discográficos independientes.

Mystic Braves ha firmado con Lolipop Records, una de las discográficas más punteras en la efervescente escena del barrio de Echo Park en LA, que empezó con la edición de cassettes DIY en el 2010, y que a un ritmo vertiginoso de producción está dando caza a la potente Burger Records. Lo de «firmar» con Lolipop Records es un decir, porque en 2015 el sello reconocía no haber perfeccionado ni un solo contrato con sus patrocinados, con quienes establece relaciones basadas en la confianza y los «abrazos».

Lolipop Records se considera una familia dedicada a editar «música que nadie ha escuchado antes, que todo el mundo ha escuchado antes, o a editar algo en nada parecido a la música». La de la banda formada por Julian Ducatenzeiler (guitarra y voz), Tony Malacara (bajo y voz), Shane Stotsenberg (guitarra y voz), Cameron Gartung (batería), e Ignacio González (teclado) pertenece a la segunda categoría: un viaje retro sin novedad que recuerda a  Jefferson Airplane, Pink Floyd, The Zombies, Jethro Tull, o los Byrds -, pero, ¡qué viaje!

No en vano han colaborado con el guitarrista de The Brian Jonestown Massacre, Rob Campanella, en su nuevo LP «Days of Yesteryear» (2015), y lograron un llenazo en el legendario Troubador de Los Ángeles, en el que debutaron artistas de la talla de Tom Waits, Neil Young o Elton John.

El concierto de Mystic Braves en Fun House, con buena acústica y foro sin agobios, comenzó casi con cuarenta y cinco minutos de retraso (mala idea en miércoles). Los californianos abrieron con una compenetración y ritmo perfectos; sus grabaciones no engañan: en directo demuestran nivel.

Irradiaron buen gusto melódico y talento hasta el final, sin perder el interés del público ni un segundo, a medida que desgranaban canciones de sus tres álbumes. Una lástima que la instrumentación tapase las voces por momentos. Sonaron entre otras  su famosa «Desert Island«, «Vicious Cycle» o la  morbosa «Spanish Rain»; así como una versión de la extraña «In the past» de Chocolate Watchband, en un crescendo que alcanzó el clímax en su hit «Bright Blue  Day Haze«, cuando el público enamorado lo dio todo, para a continuación llevarnos de la mano en un viaje instrumental atmosférico, y tras un parón desfasarse generando interferencias entre guitarra y altavoz a base de hostia fingida en el bis «Trippin Like I Do», cerrando en un tercer bis con la surfera «Earthshake». Puede que los miembros de esta banda no sean unos virtuosos por separado, pero es el conjunto el que los hace grandes, con un sonido uniforme y temas muy bien compuestos.

Todo un señor concierto a muy buen precio (8€), con un llenazo que les lleva a repetir mañana en la sala EgoLive de Alcalá de Henares.

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