Espacio Fundación Telefónica (C/Fuencarral 3) del 21 de octubre de 2016 al 22 de enero de 2017.
A veces tendemos a pensar que la música no tiene que ver con avatares materiales, quizás por su carácter espiritual, que según leí en cierta ocasión hace que discurra a mayor profundidad que el resto de las artes. Sin embargo, y parafraseando a Ortega, la música es ella y sus circunstancias, y la del siglo XX, muy en especial, no se entiende sin conocer las del registro sonoro.
¿Habías escuchado la la leyenda de que estilos basados en la improvisación como el jazz tuvieron su origen en una grabación en la que al trompetista Louis Armstrong se le cayó la partitura y tuvo que continuar tocando sobre la marcha, cuando la edición era aún desconocida? Ésta y otras anécdotas se encuentran en la exposición 1,2,3…¡Grabando!: una historia del registro musical, del Espacio Fundación Telefónica.
La exhibición relata el encuentro de la tecnología con la música, desde las primeras grabaciones sonoras a mediados del siglo XIX hasta la era digital. En esta preciosa exposición, comisariada por Cristina Zúñiga, el visitante realiza un recorrido cronológico en el que va descubriendo historias entrelazadas, determinadas por el impacto de la técnica: la historia social de la experiencia musical del oyente; la del genio inventivo en su afán por atrapar la fugacidad sonora; la de la pugna mercantil de las grandes casas del siglo XX por mejorar los aparatos sonoros; y la de la evolución de las formas musicales en dependencia con la tecnología.

La exhibición se articula sala tras sala de forma magistral en un vivo diálogo, con una cuidada selección de contenidos que dan sensación de organicidad, a través de la muestra de instrumentos de grabación y reproducción (desde el primer fonoautógrafo de Édouard-Léon Scott de Martinville hasta el mp3), así como a través de elementos audiovisuales –emociona oír la voz de Thomas Alva Edison canturreando Mary had a Little Lamb ante su fonógrafo e imaginar su aturdimiento al escucharse en la primera reproducción histórica-.
La muestra no olvida incorporar ilustrativas notas de humor, como un fragmento de la película Two sisters from Boston, (minuto 8:49), en el que conocemos al “empujador” de las primeras grabaciones, una figura que regulaba la distancia del cantante al embudo que recogía las ondas sonoras, para impedir que el volumen arruinase la grabación.
Recomiendo acudir a alguna de las visitas guiadas gratuitas, ya que las anécdotas aumentan el disfrute de una exposición ya de por sí muy disfrutable, como el fracaso comercial de las muñecas parlantes de Edison, que incorporaban tétricas voces, o la admiración que profesaba el presidente de Sony por Beethoven, que llevó a la compañía a establecer la duración estándar de 74 minutos de los CDs en homenaje a la novena sinfonía del compositor.
La exposición se complementa con charlas y actividades para todos los públicos que se pueden consultar en su web.
