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Vivaldi se pone latino en el Espacio Fundación Telefónica

Madrid, 17 de diciembre de 2016. «Clazz Vivaldi: Invierno», entrada libre.

Invierno de 1723, Italia. Antonio Vivaldi se pasea por los campos de Padua en busca de inspiración para la que será su más conocida obra, «Las Cuatro Estaciones«. Ha espesado una niebla que apenas le deja ver por dónde camina; el gélido viento revuelve los cabellos rojos contra su cara. Avanza penosamente; se ha olvidado ya de la dichosa composición, cuando de pronto el hielo se resquebraja bajo sus pies y cae en una charca de agua helada que le llega hasta los mismísimos. “¡¡LA CONCHA DE TU MADRE!!”, grita en medio de la confusión, levantando el vuelo de un grajo que de puro miedo le defeca en la frente. “Antonio…no podés más, te juro, no podés más, ¡BASTA!”

El curita rojo, como lo conocen en su pueblo, harto de los rigores del invierno italiano, y decidido a demostrar que de curita no tiene nada, agarra un vuelo low cost –los ingresos de la curia no dan para más- con rumbo al verano Brasileño. Este podría ser el comienzo de un viaje que le llevaría a conocer América a lo largo de las cuatro estaciones del año, en un periplo por los escenarios que vieron nacer la música popular americana del siglo XX. ¿Cómo sonaría Las Cuatro Estaciones si la hubiera compuesto en este viaje?

A esta pregunta ha respondido el compositor y pianista Pepe Rivero en su adaptación “Las Cuatro Estaciones del Latin Jazz” en la que imagina al compositor italiano inspirándose en el  jazz latino para componer los conciertos de su obra cumbre, La Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno, en Cuba, Brasil, Argentina y Nueva York. El cubano ha presentado su adaptación en el Espacio Fundación Telefónica, con un cuarteto de jazz acompañado del quinteto de cuerda Cimarrón, en el marco del Festival Internacional Clazz Continental Latin Jazz. El pasado sábado tocaba cerrar su producción con el último de los conciertos, el Invierno, en homenaje a la ciudad de Nueva York.

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El cuarteto de jazz de Pepe Rivero (piano), Iván Ruiz Machado (contrabajo), Yuvisney Aguilar (percusión) y Gervis Pico (batería) con el quinteto Cimarrón en el Espacio Fundación Telefónica.

Esto es invierno, pero nos produce alegría”. Esta frase del soneto que acompaña el concierto sirve para describir el espectáculo dado por Rivero y su formación. Qué gusto da ver a unos músicos disfrutando como niños de lo que hacen, y más si derrochan simpatía con el público. El ritmo latino del cuarteto se conjugaba perfectamente con la parte orquestal de la composición de Vivaldi, cuyo peso recaía sobre el quinteto de cuerda. Fue un deleite escuchar los preciosos arreglos de jazz, totalmente impregnados de sabor cubano, de esta formación que destila mestizaje por los cuatro costados, así como los cantos de aire africano de Yuvisney Aguilar (percusión).

Como crítica hay que decir que se oyó poco de Vivaldi, que al final resultó un mero apunte -el técnico de sonido se quedó corto potenciando al quinteto en los momentos de protagonismo, con un cello que no se percibía-. Su interpretación por otra parte resultaba un poco pobre para cinco cuerdas.

Rivero ofreció además una muestra de su último disco a dúo con el saxofonista tenor invitado, Bobby Martínez, de su adaptación del bolero “Quizás, quizás, quizás”, con unos arreglos muy delicados, modernos, y maravillosamente interpretados.

Habrá que estar atentos a la programación del Espacio Fundación Telefónica en espera de más conciertos gratuitos como este, que además pueden verse en streaming.

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